Silvia, Colibrí en la selva violeta.

María Mercedes, (su nombre significa, la que ofrenda dádivas de flores al mar), tiene alma de niña, disfruta las cosas simples, como el andar por veredas, respirar junto a un árbol, reír, mirar un atardecer. Juega con las palabras, y en cada sílaba descubre silabarios de ríos, mensaje en las rayas de las cebras o el nacer de una hojita de laurel, bajo su rama. Junto a sus cuatro hermanos creció entre montañas, escuchando las historias de su madre y conversando con su padre, excelente lector, sobre las maravillas de la naturaleza y sobre todo, de los animales. Nació en Armenia,” la Ciudad Milagro”, plena de verdes y guaduales; y desde hace muchos años, vive en Cali, La Sultana del Valle”, la que danza entre los maizales del Cauca. María Mercedes es de alma nocturna, su musa es la luciérnaga y ama el tarareo del búho. Combina palabras en sus adivinanzas y así nos encanta, bajándonos junto a un jardín de rosas, las estrellas. gjyghjhgjhgjhgjhgghjhgj

Mariame, una niña entre libélulas y hojas.

María Mercedes, (su nombre significa, la que ofrenda dádivas de flores al mar), tiene alma de niña, disfruta las cosas simples, como el andar por veredas, respirar junto a un árbol, reír, mirar un atardecer. Juega con las palabras, y en cada sílaba descubre silabarios de ríos, mensaje en las rayas de las cebras o el nacer de una hojita de laurel, bajo su rama. Junto a sus cuatro hermanos creció entre montañas, escuchando las historias de su madre y conversando con su padre, excelente lector, sobre las maravillas de la naturaleza y sobre todo, de los animales. Nació en Armenia,” la Ciudad Milagro”, plena de verdes y guaduales; y desde hace muchos años, vive en Cali, La Sultana del Valle”, la que danza entre los maizales del Cauca. María Mercedes es de alma nocturna, su musa es la luciérnaga y ama el tarareo del búho. Combina palabras en sus adivinanzas y así nos encanta, bajándonos junto a un jardín de rosas, las estrellas. gjyghjhgjhgjhgjhgghjhgj

Silvia significa selva y es un colibrí que anda entre plantas silvestres; sabe que las flores del Diente de León, son todas soles descendidos, igual a las que florecen en los guayacanes o en los girasoles y giralunas.

De ese color amarillo, le viene el gusto por dibujar plantas y animales. Un elefante se vuelve un arco de árbol, una rana saca su lengua roja y piensa, sentada en su charco, la lluvia habla realmente con flores y hojas y un reloj de arena azul, se contonea entre piedritas rojas.
Le encanta crear lugares imaginarios y por eso viajar es uno de sus pasatiempos.

Nació en tierra fría y ahora vive junto al mar; habla con caracolas e ilustra al son de las olas.

En la piscina de pelotas, separaba las esferas por colores, ahora los combina sin afán, escribe y diseña junto a su gallina Julieta.

Silvia disfruta las mañanas naranja, las vacas rosadas y las noches moradas.

Hada tras cortina:

María Díaz. Casa de Campo de Miraflores. Ubicada al costado oriente de la vía láctea.

María Mercedes, (su nombre significa, la que ofrenda dádivas de flores al mar), tiene alma de niña, disfruta las cosas simples, como el andar por veredas, respirar junto a un árbol, reír, mirar un atardecer.
Juega con las palabras, y en cada sílaba descubre silabarios de ríos, mensaje en las rayas de las cebras o el nacer de una hojita de laurel, bajo su rama.
Junto a sus cuatro hermanos creció entre montañas, escuchando las historias de su madre y conversando con su padre, excelente lector, sobre las maravillas de la naturaleza y sobre todo, de los animales.

Nació en Armenia,” la Ciudad Milagro”, plena de verdes y guaduales; y desde hace muchos años, vive en Cali, La Sultana del Valle”, la que danza entre los maizales del Cauca.

María Mercedes es de alma nocturna, su musa es la luciérnaga y ama el tarareo del búho.

Combina palabras en sus adivinanzas y así nos encanta, bajándonos junto a un jardín de rosas, las estrellas.

Hada tras cortina:

María Díaz. Casa de Campo de Miraflores. Ubicada al costado oriente de la vía láctea.

Las Jirebras acompañadas de vampiposas, burrallos y escorpiojos han llegado a lugares maravillosos para dejar volar la imaginación de niñas y niños.

En España, el escorpiojo bailó flamenco. Las Jirebras invitaron a beber zumo de guayabana y piñulo.

En Bolivia, aprendieron que un burrallo es un burro con chancho y juntos bailaron la Danza del Sol y la Luna.

En Colombia visitaron la vereda Chicoral en el Valle del Cauca, descubrieron grandes campos de té. Las vampiposas fueron felices y los burrallos tomaron café.

Quisieron conocer más sitios y viajaron a Bogotá, el escorpiojo se compró un sueter tejido por la abuela rana y cuando se lo puso se marchó saltando y croando.

Las Jirebras siguen su recorrido y están muy contentas porque ahora te visitan y llegan a tu casa.

Mariame, una niña entre libélulas y hojas.

María Mercedes, (su nombre significa, la que ofrenda dádivas de flores al mar), tiene alma de niña, disfruta las cosas simples, como el andar por veredas, respirar junto a un árbol, reír, mirar un atardecer. Juega con las palabras, y en cada sílaba descubre silabarios de ríos, mensaje en las rayas de las cebras o el nacer de una hojita de laurel, bajo su rama. Junto a sus cuatro hermanos creció entre montañas, escuchando las historias de su madre y conversando con su padre, excelente lector, sobre las maravillas de la naturaleza y sobre todo, de los animales. Nació en Armenia,” la Ciudad Milagro”, plena de verdes y guaduales; y desde hace muchos años, vive en Cali, La Sultana del Valle”, la que danza entre los maizales del Cauca. María Mercedes es de alma nocturna, su musa es la luciérnaga y ama el tarareo del búho. Combina palabras en sus adivinanzas y así nos encanta, bajándonos junto a un jardín de rosas, las estrellas.

María Mercedes, (su nombre significa, la que ofrenda dádivas de flores al mar), tiene alma de niña, disfruta las cosas simples, como el andar por veredas, respirar junto a un árbol, reír, mirar un atardecer.
Juega con las palabras, y en cada sílaba descubre silabarios de ríos, mensaje en las rayas de las cebras o el nacer de una hojita de laurel, bajo su rama.
Junto a sus cuatro hermanos creció entre montañas, escuchando las historias de su madre y conversando con su padre, excelente lector, sobre las maravillas de la naturaleza y sobre todo, de los animales.

Nació en Armenia,” la Ciudad Milagro”, plena de verdes y guaduales; y desde hace muchos años, vive en Cali, La Sultana del Valle”, la que danza entre los maizales del Cauca.

María Mercedes es de alma nocturna, su musa es la luciérnaga y ama el tarareo del búho.

Combina palabras en sus adivinanzas y así nos encanta, bajándonos junto a un jardín de rosas, las estrellas.

Hada tras cortina:

María Díaz. Casa de Campo de Miraflores. Ubicada al costado oriente de la vía láctea.

Las Jirebras acompañadas de vampiposas, burrallos y escorpiojos han llegado a lugares maravillosos para dejar volar la imaginación de niñas y niños.

En España, el escorpiojo bailó flamenco. Las Jirebras invitaron a beber zumo de guayabana y piñulo.

En Bolivia, aprendieron que un burrallo es un burro con chancho y juntos bailaron la Danza del Sol y la Luna.

En Colombia visitaron la vereda Chicoral en el Valle del Cauca, descubrieron grandes campos de té. Las vampiposas fueron felices y los burrallos tomaron café.

Quisieron conocer más sitios y viajaron a Bogotá, el escorpiojo se compró un sueter tejido por la abuela rana y cuando se lo puso se marchó saltando y croando.

Las Jirebras siguen su recorrido y están muy contentas porque ahora te visitan y llegan a tu casa.